SÍNDROME DEL RECIÉN GRADUADO.

Por : Comunicacion Eventos

Médico. Brenda Cecilia Villalobos Avendaño
Responsable de Servicio Médico

El síndrome del recién graduado, también conocido como depresión posuniversitaria, es una sensación que experimentan las personas al concluir sus estudios y enfrentarse a la realidad social y laboral.

Aunque no es considerado como un trastorno mental, implica varias emociones en conjunto, como tristeza, ansiedad y soledad, que afectan directamente la calidad de vida y la autoestima de quienes lo experimentan.

Y aquí resulta pertinente destacar un dato que reporta Imer Noticias: nueve de cada 10 jóvenes tiene problemas de ansiedad, estrés y depresión, que no son atendidos.

Causas y factores desencadenantes.

Aunque la universidad es un periodo de formación exhaustiva, a menudo se formaliza como una zona de confort y seguridad para los estudiantes. Por tal motivo, un cambio tan radical como es el hecho de dejar atrás el aula, para ponerse a prueba como candidato a ocupar un puesto de trabajo, puede traer consigo una revolución de sentimientos y emociones. Estas son sus principales causas:

Presión social y familiar:

Las expectativas del entorno social pueden ser muy altas. Las personas esperan que, al terminar la carrera, el joven tenga todo un proyecto de vida claro y establecido, pero, en la mayoría de los casos, no es así. Si a esto sumamos la presión que el mismo egresado inyecta en sí mismo, damos pie a una situación nada saludable.

Competencia en el mercado laboral:

Aunque la teoría compartida en clase sea la misma para todos o para la mayoría de los estudiantes, cada uno lo procesa a su manera. Esto abarca desde percibirse incapaz hasta sobrecalificado: cuando un joven no conoce el mercado laboral, puede visualizar diferentes escenarios mentales y enfrentarse a la realidad se vuelve un duro golpe.

Cambio de rutina y entorno:

Tener que asumir responsabilidades de adultos, como son las exigencias laborales y verse en la necesidad de adaptarse a nuevos entornos sociales y adoptar nuevas rutinas, puede ocasionar grandes niveles de angustia.

Estrategias para sobrevivir y prosperar:

Cada persona tiene su propio camino:

No te compares con tus compañeros, amistades y, mucho menos, con los logros de tus padres u otros familiares. El camino de cada persona es único y tiene tiempos y circunstancias diferentes. Establece objetivos realistas, acordes a tus necesidades y deseos. Enfócate en tu proceso y no pierdas tiempo revisando los logros o derrotas de los demás.

Prepárate de forma permanente:

Tu preparación académica no termina al concluir una carrera profesional. Hoy por hoy, el aprendizaje continuo es una asignación fundamental para el mercado laboral. Toma cursos, talleres, posgrados y todo tipo de procesos que generen aprendizaje de valor para tus objetivos.

Elabora un buen currículum:

Un buen currículum destaca de los demás cuando presenta tus capacidades y conocimientos de forma sencilla y fácil de entender.

Genera expectativas realistas y no te desesperes:

Es completamente normal soñar y formarnos grandes expectativas sobre nuestro primer empleo, pues queremos compartir nuestro conocimiento y consolidarnos como parte de una organización que se alinee a nuestra visión de la vida. Por desgracia, la realidad no siempre es así; pero, aunque tu primer trabajo no sea lo que esperabas y las funciones que desempeñes no cumplan al 100% con tus deseos, enfócate en cumplirlas y dar tu máximo, ten por seguro que los resultados llegarán y podrás demostrar de qué estás hecho.

El camino de cada persona es único y tiene tiempos y circunstancias diferentes. Establece objetivos realistas, acordes a tus necesidades y deseos.

“Enfócate en tu proceso y no pierdas tiempo revisando los logros o derrotas de los demás.»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *