
Hoy en día sabemos que la tecnología avanza y crece a pasos gigantescos, innovaciones en la ciencia, grandes descubrimientos en todos los campos de la ciencia; que van desde la medicina hasta el mismo campo de cultivo. Pero el tema que hoy nos preocupa y que mañana nos ocupará es el de la ciencia de la construcción, dado que en el medio el cual el constructor ya sea ingeniero civil, arquitecto o urbanista se desenvuelve en nuestros días nos va exigiendo día con día tener mucha experiencia a muy corta edad, tener muchas capacidades intelectuales para aplicar en el ejercer. Una de las exigencias más básicas se llama tiempo; y ya no hablemos de las grandes empresas o corporativos constructores, ese es un tema aparte. Lo que realmente se enfrenta hoy en día el profesional en este gremio, es a trabajar más en corto tiempo, dadas las exigencias y expectativas del propio usuario para quien diseñe su proyecto.
Los arquitectos de generaciones pasadas, aquellos que pasaban noche y día dibujando a mano frente a un estirador un solo plano, usando la tinta, la regla T y papel; y pobre de aquel que, por accidente, se le regara la tinta o se manchara por el mismo estilógrafo o una serie de eventualidades .Circulan todavía en las redes fotografías de las grandes firmas de arquitectos en donde podemos apreciar cómo había grupos nutridos de arquitectos trabajando en un solo plano, ya fuese urbano o de un gran proyecto. Afortunadamente, para las nuevas generaciones, eso ya quedó en los recuerdos, asentando nuevas formas de trabajar, en donde ahora un paquete de planos para un proyecto ejecutivo hecho en computadora se puede realizar en menos de una semana, incluyendo calidad y presentación. Si bien esto representa un gran avance a las exigencias requeridas por los tiempos, también ha ocasionado que algunos se aprovechen para devaluar el trabajo intelectual impregnado en cada proyecto.
Independientemente de la competencia desleal y muy bajos estándares en las ganancias del gremio, las nuevas generaciones de arquitectos a los que se enfrentarán en un futuro corto son a la exigencia de la misma tecnología para emplearse en el desarrollo de los proyectos, aunado a una estandarización y capacitación continua en normativas, dado que día con día la inteligencia artificial en las nuevas aplicaciones y programas de diseño avanza velozmente, dando muestras que en un futuro lejano el arquitecto pase de ser un profesionista a ser un artista plástico. Mientras tanto, aquellos que no quieren quedarse fuera de la jugada tendrán que irse capacitando, dando pie a exigencias hacia las universidades que forman a los nuevos profesionistas, cambiando desde el método de enseñanza hasta el mismo software a usarse para el mismo. Tal es el caso del sistema BIM (BUILDING INFORMATION MODELING) por sus siglas en inglés: Modelado de información de construcción, el cual hoy en día el internet y los medios electrónicos nos bombardean de promoción y cursos todo el tiempo.
Este método revolucionario de trabajar en las grandes empresas exige a los profesionistas a prepararse tanto intelectualmente como económicamente, ya que para hacer uso de estas herramientas (aparte de invertir en altas sumas de dinero para el uso de las licencias), también deberán invertir en equipos de cómputo mejorados y adaptados para soportar los requerimientos solicitados por las mismas aplicaciones, si es que quisieran ahorrar y hacer eficientes sus tiempos de entrega y calidad en su servicio profesional, todo esto independientemente de los cursos de capacitación que deberán tomar.
De entre los programas más populares para aprender este sistema innovador están REVIT de la compañía Autodesk; también está Lumión con su sistema de presentación y renderizado en tiempo real, el cual ha venido a cambiar la forma de renderizar una imagen de proyecto común en pocos minutos y con una calidad impresionante. Por último, y no menos importante, se encuentra OPUS, un programa que se adapta fácilmente con los datos de construcción, medidas y acabados dentro de REVIT, que combinados son un poderoso sistema de datos para la construcción, que van desde las medidas y cantidades de conceptos básicos hasta la misma planeación de actividades del proyecto a construirse, y los cuales dentro de una constructora constituyen una gran herramienta representando un costo – beneficio que vale la pena invertir en su empresa.
Por ello, es momento que las grandes universidades en donde se imparten las Licenciaturas en Arquitectura e Ingenierías de nuestro país volteen a dar un vistazo a este nuevo sistema, que, por obvias razones, impactará a nivel global. Países de Latinoamérica (como tal es el caso de Chile) han incursionado este nuevo sistema de educación formativa profesional en sus estudiantes, siendo la Universidad de Santiago de Chile la que busca capacitar a los nuevos arquitectos y prepararlos para ser más competitivos a un nuevo nivel educativo, y siendo ellos quienes también siguen buscando lazos de colaboración con otros países similares.
Arq. Oscar Ramírez Pacheco
Docente UVP Plantel Tehuacán
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