La vida de un tripulante de crucero

Por : Comunicacion Eventos


Mtro. Raúl Humberto Magaña Porras

Coord. Negocios, Hospitalidad y Ciencias Sociales

El trabajar en un barco de pasajeros es algo complicado. ¿Es divertido?; En definitiva, sí. ¿Es emocionante?; sin duda. Y ningún otro trabajo en tierra puede prepararte adecuadamente para todas las cosas por las que tienes que pasar cuando eres tripulante de un Crucero.

En primer lugar: tendrás que vivir a bordo por toda la duración de tu contrato, que puede ser de seis a once meses, y la mayoría de los tripulantes de un crucero comparten su diminuta cabina, la cual está por debajo de la línea de flotación del barco, y por tanto no tiene ventana, con dos, tres o hasta siete otras personas, y a menudo el baño se comparte con otra cabina. Rara vez tu compañero de cabina es de la misma nacionalidad que tú, así que hay intercambios culturales continuos, y también malos entendidos culturales que pueden llevar a veces a serios conflictos.

Recuerdo a una joven de Nepal, delgada y bajita, que era siempre muy dulce y amable, hasta el momento en que un compañero polaco le pellizcó suavemente la oreja, tal como hacía con todos todo el tiempo, y ella en verdad enloqueció, intentando inclusive lastimarlo, lo cual casi era cómico, pues ella medía menos de 1.50, y él era un monstruo de 1.90. Más tarde nos explicaron que en la religión que ella practicaba, la peor ofensa que podía haber era tocar a alguien en la cabeza, pues la energía divina fluye del cielo hacia la cabeza, y cualquier toque externo contamina esa energía. Como dije: conflictos culturales. Después del incidente, volvieron a ser amigos.

Y está también la cuestión de la enorme cantidad de pasajeros bajando del barco y subiendo a él en el día de inicio/fin de crucero, lo cual puede pasar cada cinco, siete o diez días dependiendo de la ruta y la temporada. Tener todo listo para más de 3000 personas que abordan el barco apenas unas pocas horas después de que una cantidad igual lo abandonó, es una tarea compleja y extenuante.

Como profesionales en Turismo debemos estar conscientes de que nuestro trabajo es hacer que las vacaciones de nuestros pasajeros sean perfectas, y cumplir con los altos estándares de la industria de cruceros no es cosa fácil, así que es verdaderamente gratificante cuando ves felicidad y satisfacción en sus
rostros. Llegas a conocer muy bien a algunos de ellos durante ese corto periodo de tiempo que destinan a sus vacaciones. Algunos son divertidos, algunos interesantes, otros misteriosos, y con algunos de ellos puedes tener una verdadera amistad. Yo soy afortunado al tener algunos amigos de diversas partes del mundo que conocí como pasajeros en mis épocas como tripulante. También hay cosas extrañas que uno no toma en cuenta al convertirse en tripulante: la primera vez que te despiertas a las 3 de la mañana con ganas de un
snack y te das cuenta que la tienda de conveniencia más cercana está a 300 millas náuticas de distancia, o cuando estás apenas en la cuarta semana de tu contrato de nueve meses y en verdad comienzas a extrañar tu casa y tu familia, y te das cuenta de todos los meses que faltan para ver a tus amigos y volver a tener
una vida normal.

Es justo en ese momento en el que entiendes cuán importantes y cercanos se han vuelto para ti tu compañero de cabina y tus compañeros de trabajo: son tu grupo de apoyo, y pronto se convierten en grandes amigos, y esas amistades suelen durar toda la vida: no importa si al siguiente contrato estarán en barcos distintos, siempre estarán cerca.

Trabajar en un crucero puede ser el trabajo soñado para algunos, una pesadilla para otros, pero es siempre una experiencia extrema y gratificante. Para mí fue una de las mejores épocas de mi vida: pude conocer lugares hermosos y exóticos a los cuales no había ido antes, conocí gente genial, gané nuevos amigos
entre tripulantes, oficiales, pasajeros y hasta gente que trabajaba en las aduanas de los diversos puertos que tocábamos.

Y más importante, me pude dar cuente de lo verdaderamente importante que son algunas cosas que damos por sentadas: estar con tu familia y poder ir con ellos en cualquier momento, ir al cine o a tu restaurante favorito cuando quieras… o levantarte a las 3 de la mañana para comprar ese snack que tanto se te antoja.

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