
Mtra. María del Carmen Terrazas Borromeo
Resp. Tutorías y Educación Educativa
Estamos en medio de una revolución de habilidades y competencias. La tecnología (digitalización y automatización) está transformando a las organizaciones mientras las necesidades de habilidades y competencias van cambiando rápidamente y las compañías no pueden encontrar el talento que necesitan. Es por esto que, para poder ingresar al mercado laboral, las compañías hacen varias pruebas, como lo son: las entrevistas, y ciertos exámenes para poder medir tus habilidades, conocimientos y competencias.
Las personas con las habilidades, conocimientos y competencias requeridas que sean capaces de aprender día a día y adaptarse continuamente a los cambios son quienes lograrán un desarrollo laboral significativo y aquellos con habilidades y conocimientos comunes percibirán salarios estancados e inseguridad en su futuro laboral.
El mundo laboral en la actualidad exige mucho más que un título universitario. Se acabaron los tiempos en que el asistir a una universidad muy acreditada era una garantía para conquistar un buen empleo o una buena posición profesional. Hoy se necesita mucho más: experiencia, idiomas y otras competencias.
¿Qué es una competencia?
Son un conjunto de recursos cognitivos que habilitan a alguien para solucionar con eficacia y pertinencia diversas situaciones y problemas. Las competencias presuponen, por lo tanto, conocimientos, operaciones mentales, capacidades para usar diversas habilidades y empleo de actitudes adecuadas a la realización de tareas. Las competencias están compuestas de tres factores: conocimientos, habilidades y actitudes.
Adaptabilidad: Es la capacidad de adaptarse a los cambios, a diferentes situaciones y realidades, a nuevas actividades y proyectos.
Creatividad e Innovación: Es la capacidad de crear, es el proceso a través del cual las ideas son generadas, desarrolladas y transformadas en valores, es hacer surgir algo que no existía antes. No debe ser algo obvio ni fácil, sino exclusivo y raro, algo nuevo, que añade valor, que es sorprendente e inesperado.
Facilidad de Comunicación: Con la evolución de la tecnología surgieron varios instrumentos de comunicación. Por otro lado, hacer uso de esas nuevas herramientas no significa tener facilidad de comunicación. Es necesario saber exponer de forma clara las ideas y opiniones, lo que requiere ser capaz de observar los hechos y situaciones y escuchar a los otros. La comunicación puede ser hecha de varias maneras: de forma verbal, escrita y no verbal.
Facilidad para las relaciones interpersonales: Aunque la facilitación de las relaciones interpersonales está conectada a la facilidad de comunicación, éstos son dos conceptos distintos. Relacionarse fácilmente con los otros exige ser empático, aceptarse a sí mismo y a los demás con las cualidades y defectos de cada uno, estar disponible para el otro. En la sociedad actual las relaciones son cada vez más breves, superficiales, temporales e incluso virtuales.
Capacidad de solucionar problemas: La resolución de problemas es parte de la rutina cotidiana de trabajo en todas las actividades laborales; lo que cambia es el tipo y dimensión de los mismos. Hay dificultades muy simples y otras que requieren mayor empeño y persistencia para que sean zanjadas. Para solucionar un problema es necesario analizarlo desde diferentes ángulos, investigar posibles formas de resolverlo, evaluar alternativas previendo las consecuencias y tomar una decisión asumiendo los riesgos.
Liderazgo: Capacidad de influenciar el jefe, los subordinados y los pares. Se sabe aún que no es la posición la que hace el líder, sino el líder el que hace la posición. Un buen líder escucha las ideas de los otros, inspira confianza en los colegas de equipo, respeta a los demás, es suficientemente seguro para defender sus ideas y las de sus subordinados, es capaz de atraer voluntarios para sus iniciativas y proyectos, ejerce influencia sobre los otros y cautiva la atención de ellos, coordina y organiza proyectos.
Espíritu emprendedor: Esta competencia no es solamente necesaria para quien quiere tener su propio negocio sino para cualquier profesional. Es muy importante saber mostrar su conocimiento, saber vender su producto o proyecto, tratar el negocio como si fuera suyo, buscar nuevas oportunidades, ser perseverante y comprometido, correr riesgos, planear y establecer metas, hacer su propio marketing. En el mundo laboral, tener un espíritu emprendedor abre muchas puertas. Ya no se puede esperar a que alguien nos ofrezca una oportunidad de empleo o de negocio, hay que ir al campo para buscarla.
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