Mtro. Enrique de Jesús Garduño Gómez
Los últimos meses de 2019 y lo que ha contado de 2020 han sido un periodo de grandes transformaciones sociales, técnicas, educativas, económicas, políticas, y por supuesto, científicas. La llegada del coronavirus y las consecuencias que ha presentado para todo el mundo ha impactado en diversos niveles, exigiendo de la población una adaptación y una nueva capacidad de análisis. Dependiendo de la población, esto se convirtió en una luz de esperanza o en un talón de Aquiles.
Así, todos aquellos interesados en la información (científicos o no) han tenido que recurrir a diversos medios para obtener datos y mantenerse plenamente informados. Pero ello acarreó otro problema: la desinformación. Absurdos tales como la difusión del virus a través de la fumigación o de las antenas de recepción 5G ocasionaron respuestas de pánico entre los ciudadanos en muchas partes del mundo. México no ha sido la excepción. A ello, por desgracia, se ha sumado una falta de seriedad en el manejo del problema por parte de todos los niveles de gobierno.
Pero una fortuna es la posibilidad de acceder a las grandes bases de datos: en ellas, a través de una consulta libre, podemos encontrar gran cantidad de información científica, realista y con sustento respecto de este fenómeno. Un ejemplo de ello es Google Académico, que en su página de ingreso brinda al menos doce opciones de consulta, tanto de organismos gubernamentales como de revistas científicas de alta calidad, sobre los avances en la lucha contra este padecimiento. Nosotros, la sociedad, debemos entonces buscar el poder consultar esa información, la misma que puede ser un gran apoyo en la lucha social tanto contra el aislamiento como contra la ignorancia de un fenómeno que puede acompañarnos durante un buen número de años.
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