La importancia de la investigación y el uso de la información.

Por : Comunicacion Eventos

La existencia de enfermedades de origen vírico o bacteriológico ha acompañado a la sociedad humana en sus diversas fases de desarrollo. Aquejados por ellas, los hombres de dichos tiempos han debido adaptarse no solo para poder sobrevivir, sino para poder establecer una continuidad para la vida, pero no exenta de circunstancias críticas.

Las grandes pandemias de lepra (desde el 2000a.C. al presente), peste negra (1347-1353) o gripe española (1918) han sido momentos aleccionadores para los diversos grupos, así como también para aquellos responsables de los cuidados que deben proveerse a los enfermos, la precaución para con los posibles nuevos casos, así como de las repercusiones que estos fenómenos tendrían para el futuro. De ellas, han surgido momentos de convergencia: baste recordar que, si bien la peste negra arrebató la vida de aproximadamente 50 millones de personas en Europa, una de sus consecuencias más importantes fue el Renacimiento, un momento de transición científica, artística y cultural sin parangón en todo el mundo. Por supuesto, muchas cosas han cambiado desde entonces.

¿Cuál es el punto aquí? Uno muy directo: la importancia de la investigación y el uso de la información. El primero, como lección científica, ha permitido un constante progreso en el desarrollo de tratamientos, el diseño de intervenciones, y la prevención de muchos males. De ello también se ha aprendido que proveer de información adecuada es un elemento vital para el correcto manejo de las situaciones.

De esta situación parece que poco se ha aprendido entre las sociedades contemporáneas. Naciones como Estados Unidos, o el propio México, han destacado igualmente en desinformación, aparición de fake news, o incluso manipulación de datos desde sus propios gobiernos. Es aquí, en un principio rector, que el fomento al pensamiento crítico entre los educandos es un elemento fundamental para paliar la situación. Como testigos de la Historia, hemos de ser igualmente partícipes en el propiciamiento de una mejora de la situación a través del recordatorio de las lecciones aprendidas en el pasado de la Humanidad.

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