Mtro. Ángel Benavides Camarillo
Director Académico y Coordinador de Sistema Abierto y Posgrados

Hablar de la historia de la Universidad del Valle de Puebla es hablar de una institución que ha entendido que la educación superior no termina con una licenciatura. Desde su fundación en 1981, la UVP ha construido una trayectoria basada en la formación profesional, la vinculación con el entorno y el compromiso con el desarrollo de su comunidad. En 2026, sus 45 años de historia en Puebla y 30 años en plantel Tehuacán, representan miles de historias profesionales que han contribuido a transformar organizaciones, empresas, instituciones educativas y comunidades.
En este recorrido, los posgrados han desempeñado un papel estratégico. Una maestría, una especialidad o un doctorado no representan únicamente la obtención de un grado académico; significan la posibilidad de profundizar conocimientos, desarrollar nuevas competencias y asumir mayores responsabilidades profesionales. Actualmente, la UVP cuenta con una oferta de 22 programas de posgrado: 17 maestrías, 3 especialidades y 2 doctorados, en áreas como Negocios y Liderazgo, Educación e Innovación, Derecho y Gobierno, Arquitectura, Diseño y Gastronomía.
Este impacto también se extiende a Tehuacán, donde la UVP abrió sus puertas en 1996, convirtiéndose desde entonces en un referente de educación superior para la región. Tres décadas después, el Plantel Tehuacán representa no solamente la presencia física de una universidad, sino una oportunidad para que profesionistas de la región puedan continuar su preparación sin desvincularse de su entorno laboral, empresarial y social. La oferta actual de posgrados en Tehuacán incluye programas como las maestrías en Dirección de Empresas, Gestión de la Industria de la Hospitalidad, Mercadotecnia, Arquitectura y Psicopedagogía, además de modalidades que facilitan la continuidad de los estudios para quienes trabajan.
El verdadero impacto de los posgrados de la UVP puede observarse, entonces, en sus egresados: profesionistas que regresan a sus empresas con nuevas herramientas, docentes que transforman sus prácticas educativas, directivos que toman decisiones con una visión más estratégica, emprendedores que generan oportunidades y especialistas que aportan soluciones a los desafíos de su comunidad. En ese sentido, cada generación de posgrado representa una inversión que trasciende al individuo y se multiplica en las organizaciones y comunidades donde sus egresados participan.
45 años en Puebla y 30 años en Tehuacán son, en realidad, 45 y 30 años de historias que continúan escribiéndose. La UVP no solamente ha formado profesionistas; ha contribuido a construir una comunidad de personas capaces de transformar su realidad. Y los posgrados son una pieza fundamental de ese legado: porque cuando una persona decide seguir aprendiendo, no solamente transforma su propia trayectoria, también amplía las posibilidades de transformación de su entorno.
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