Lic. Ana María Onofre Lezama
Responsable de Biblioteca

En la actualidad, promover el hábito de la lectura se ha convertido en un gran reto, sin embargo, surge una pregunta fundamental: ¿realmente se han brindado las herramientas necesarias para formar lectores autónomos y críticos? Fomentar la lectura no solo implica asignar libros o textos, sino crear condiciones adecuadas para que cada estudiante desarrolle habilidades que les permitan apropiarse del proceso lector.
La integración de la autonomía se observa y analiza desde un propio aprendizaje, sin depender de otras personas; y, aplicada a la lectura, significa que el estudiante no solo lee por obligación, sino porque comprende su importancia y encuentra sentido en ella. Para ello, es necesario implementar estrategias que favorezcan el cumplimiento de metas personales de lectura, permitiendo que los estudiantes elijan títulos de su interés y participen activamente en actividades para su comprensión lectora.
La habilidad lectora construye herramientas eficaces para el aprendizaje, convirtiéndose en una práctica esencial en el desarrollo cognitivo e intelectual de las personas, fortaleciendo el pensamiento crítico y capacidad de análisis. El acto de leer no se limita a descifrar o repetir el texto escrito, sino que implica la interpretación y la atribución de sentido al texto, a partir de los conocimientos previos del lector (Pernía & Méndez, 2018).
Leer es comprender, y esto resulta ser un camino para llegar a un fin, como lo es el desarrollo de competencias comunicativas y lingüísticas indispensables para la sociedad. La lectura se conforma como una destreza central en el proceso de enseñanza y aprendizaje, donde el acceso a la información resulta esencial para cada lector, contribuyendo así a una comprensión de la realidad. Leer es un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso mediante el cual el primero intenta satisfacer los objetivos que guían su lectura (Solé, 1987).
Es importante enseñar estrategias de comprensión lectora, porque hoy en día, queremos hacer lectores autónomos, capaces de enfrentarse de manera inteligente a textos de muy distinta índole, la mayoría de las veces distintos de los que se usan cuando se instruyen. Hacer lectores autónomos significa también hacer lectores capaces de aprender a partir de los textos. Para ello, quien lee, debe ser capaz de cuestionarse acerca de su propia comprensión, establecer relaciones entre lo que lee y lo que forma parte de su bibliografía personal, cuestionar su conocimientos y modificarlo.
Enseñar estrategias de comprensión contribuye a dotar a los alumnos de recursos necesarios para aprender a aprender. Actualmente las herramientas digitales pueden enriquecer la experiencia de lectura en jóvenes y adultos, por ello, es importante tener objetivos de lectura muy precisos y conocer las distintas herramientas de navegación, además de la capacidad para interpretar lo analizado. En la Universidad del Valle de Puebla, se brindan recursos esenciales para tu continuo crecimiento, como lo es Ebscohost; una biblioteca digital donde podrás explorar artículos científicos, publicaciones arbitradas, y herramientas de búsqueda básica y avanzada.
Leer es mucho más que poseer estrategias y técnicas. Leer es una actividad voluntaria y placentera, y enseñar a leer debe ser sinónimo de asertividad.
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