
Mtra. Ruth Jiménez González
Jefa de vinculación, prácticas profesionales y servicio social
En algún momento de nuestra vida hemos conocido a alguien que ha emprendido algo o que quiere emprender, y a partir de eso llegan a surgirnos ciertas preguntas como: ¿Qué tan difícil es emprender? ¿Qué conocimientos debo tener? ¿Mi proyecto funcionará? ¿De dónde conseguiré dinero?
En el mundo del emprendimiento hay muchas cosas que uno debe saber, pero antes de pensar en la inversión o en un negocio ya funcional y/o formal, es importante entender que emprender comienza con una actitud personal; es contar con ciertas cualidades propias, las cuales marcarán la diferencia entre solo imaginar y poner las manos en acción.
Una de esas cualidades es la voluntad; esta permite aprender diariamente, pero sobre todo ayuda a comenzar y no quedarse en la intención, porque es muy diferente pretender (algún día lo haré, tengo una idea, hay que juntarnos para hacer algo) a emprender (poner las manos en acción y ejecutar). Asimismo, se puede mencionar la creatividad, ya que es necesaria para proponer soluciones nuevas y adaptarse a los cambios. Es indispensable también la capacidad de aceptar errores; debido a que es importante estar consciente de que las cosas no salen como uno las planea, lo transcendental es reconocer el error y continuar. Finalmente menciono la disciplina y la constancia, que para mí son claves en esto del emprendimiento, debido a que los resultados no llegan siempre en el primer intento; emprender es un esfuerzo continuo.
Si se cuenta con las cualidades mencionadas, se puede pasar al otro punto, que implica la realización de un plan de negocio, donde se tiene que plasmar un objetivo claro; en este plan se debe poner quienes participaran, de dónde se obtendrá el financiamiento y describir a detalle el producto o servicio que se procura ofrecer; con esto. Por último, es fundamental trabajar y trabajar para lograr lo establecido en dicho plan de negocio.
La diferencia entre pretender y emprender radica principalmente en la acción y el compromiso personal, claro que tener la idea es importante, pero no es suficiente, recuerda que emprender es asumir riesgos, sobre todo es mantenerse firme, aun cuando las cosas no están saliendo como uno quiere y no visualiza los resultados del esfuerzo. Ten en mente que el emprendimiento es paso de constancia, aprendizaje y dedicación.
Bibliografía:
Balanko-Dickson, G. (2008). Cómo preparar un plan de negocios éxitoso. Ciudad de México: Mc Graw-Hill/Interamericana editores, SA de CV.
Rodríguez, R. A. (2011). El Emprendedor de Éxito. Ciudad de México: Mc Graw-Hill/Interamericana editores, SA de CV.
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