Mtro. José Adrian Arenas Carreón
Coordinador de la Licenciatura en Psicología

En este punto de la vida se siente reconfortante la tranquilidad, pero el verdadero autocuidado es el que te da energía, motivación.
Un día te levantas, pones tu alarma, miras el pecho. Evitas una actividad complicada, reconociéndose “autocuidado”. Quizá pasas por un Italian coffee, es la serie de moda. Por un rato, te sientes bien, ¿pero después? Te atrasaste con tus tareas, tus deberes, sientes que el estrés eleva y sientes que algo falta, cierta decepción pasa por tu mente. Lo que en realidad pensaste que era autocuidado no es así, todos pasamos por algo así y en realidad esto tendría que notarse de otra forma. Te tranquilizas en el momento pero esa tranquilidad se va gustando día con día, sientes que tus metas no las estás alcanzando sientes menos confianza en ti.
El autocuidado se confunde con ese positivismo desmedido nos han vendido castillos de cristal, imágenes, selfies, frases de cliché y carteles que sólo describen que todo va a estar bien. El verdadero autocuidado no se trata de evitar. Se trata de constancia, programación y todos aquellos detalles, formas y cosas por las que tú y yo del futuro te agradecerá.
El engaño que nos han mostrado sobre el autocuidado
El autocuidado se nos ha presentado como una mentira bien disfrazada en muchas modalidades: no asistir un día al trabajo, disfrutar de un día de playa, romper la dieta. Con un eslogan fuerte: “vive el momento”. Pero se tiene que desenmascarar, ya que el verdadero autocuidado no es evasión. Brinda alivio a corto plazo, pero con el tiempo erosiona la confianza y el respeto por uno mismo. Cada vez que evadimos, olvidamos una parte de nosotros, autoestima, auto respeto, nuestra propia imagen. El verdadero autocuidado se trata menos de consolar a tuyo actual sino de darle valor a tuyo el futuro.
De qué se trata el autocuidado real.
El verdadero autocuidado significa hacer las cosas que te fortalecen, incluso cuando son difíciles en el momento. Es cumplir las promesas que te haces a ti mismo. Es preguntarse: “¿Qué querrá mi yo futuro que haga ahora mismo?”. La investigación lo respalda. Albert Bandura demostró que la confianza no proviene de evitar los desafíos, sino de superarlos.
En la práctica, el autocuidado podría significar:
• Levantarse cuando suena la alarma en lugar de posponerla.
• Abordar primero la tarea más importante (sobre todo cuando es difícil).
• Ponerse las zapatillas de correr incluso cuando la cama se siente irresistible.
• Elegir alimentos que aporten energía en lugar de un bienestar a corto plazo.
• Cuidar el sueño, porque el descanso es la base del máximo rendimiento.
• Decir no a los compromisos que te agobian o te agotan.
Este tipo de autocuidado no solo fomenta la disciplina, sino también el respeto por ti. Y con el tiempo, esto se convierte en amor propio.
Descansa con intención, no con evasión
Por supuesto, el autocuidado no se trata solo de perseverancia. Así como los músculos necesitan recuperarse, tu cerebro y tu cuerpo necesitan descansar para volverse más fuertes. La clave está en ser intencional: tomar un descanso porque te restaura, no porque estés esquivando algo difícil. Piénsalo como un entrenamiento: esfuerzo, crecimiento, recuperación. Demasiada comodidad te debilita. Muy poco descanso te agota. La investigadora sobre el agotamiento, El verdadero autocuidado a menudo se manifiesta en forma de límites. Decir “basta” no es egoísta; es la forma de proteger tu energía, cuidar tus relaciones y volver al trabajo con energías renovadas en lugar de agotamiento.
Redefiniendo el autocuidado
El autocuidado no se trata de baños de burbujas ni de ver series sin parar. La autocomplacencia puede sentirse bien por unos minutos, pero no te hace avanzar. El verdadero autocuidado es la disciplina para hacer las cosas que más importan: trabajar en metas que se alineen con tus valores, proteger tu energía y tomar decisiones que tu yo futuro agradecerá. A veces eso significa descansar. Más a menudo, significa esfuerzo: hacer lo que no te apetece hacer. Cada vez que cumples las promesas que te haces, avanzas hacia tus metas significativas. Y lo que es igual de importante, fortaleces tu confianza en ti mismo. Así es como el autocuidado genera confianza, y la confianza genera amor propio. Cada pequeño acto de disciplina es en realidad un acto de confianza en uno mismo. Haz lo difícil hoy para que mañana puedas mirarte al espejo con orgullo.
Deja una respuesta