MAPEO ARN REVIVE TESOROS BIOLÓGICOS: UNA NUEVA TÉCNICA ABRE LA PUERTA A ESTUDIAR CÁNCERES ANTIGUOS — E INCLUSO EL CEREBRO DE EINSTEIN.

Por : Comunicacion Eventos

Durante décadas, los hospitales y laboratorios han resguardado verdaderos tesoros biológicos en forma de bloques de tejido preservados en parafina. Sin embargo, hasta hace poco, estos archivos eran poco útiles para estudios moleculares, ya que el ARN —la molécula que refleja qué genes están activos en las células— se degrada con el tiempo. Hoy, gracias a nuevas técnicas de mapeo espacial de ARN, esa limitación está cambiando. Investigadores comienzan a recuperar información de muestras dañadas o antiguas, lo que abre la posibilidad de estudiar cánceres almacenados desde hace décadas e, incluso, especular con el análisis del cerebro de Albert Einstein.

Tradicionalmente, los tejidos conservados en formalina e incrustados en parafina (conocidos como FFPE) servían bien para análisis morfológicos, pero resultaban problemáticos para estudios moleculares. El proceso de fijación degrada y fragmenta el ARN, además de producir enlaces químicos que dificultan su extracción y análisis. Con el tiempo, estas alteraciones se agravan, por lo que durante años se creyó que la información genética de estas muestras estaba prácticamente perdida.

En los últimos años, varias innovaciones han transformado este panorama. Un ejemplo es RNA-Rescue Spatial Transcriptomics (RRST), un protocolo diseñado para capturar fragmentos de ARN en muestras de baja calidad y mejorar la sensibilidad en comparación con métodos tradicionales. También destaca Stereo-seq V2, desarrollado en China, que logró analizar con éxito muestras de cáncer preservadas durante casi una década. En una publicación reciente en Cell, los investigadores mostraron que esta técnica permite mapear el ARN total en tejidos FFPE, ampliando la cobertura y la calidad de los datos obtenidos.

Otros grupos han evaluado múltiples métodos y comparado su desempeño en tejidos archivados. En 2025, un equipo de investigadores publicó una revisión que detalla cómo estas plataformas logran superar problemas como la fragmentación del ARN o la autofluorescencia de los tejidos. También han surgido propuestas como Patho-DBiT, que permite analizar todo el transcriptoma en secciones clínicas FFPE, incluyendo variantes de empalme e incluso ARN no codificante.

La aplicación práctica de estas tecnologías es enorme. Investigaciones previas ya demostraron que es posible obtener perfiles de expresión génica en tejidos FFPE, aunque de forma limitada. Ahora, con protocolos optimizados, el potencial se multiplica. Biobancos que acumulan millones de muestras en todo el mundo podrían convertirse en verdaderas minas de información para la investigación del cáncer, la evolución de tumores y la búsqueda de biomarcadores.

La idea de aplicar estas técnicas al cerebro de Albert Einstein ha captado la atención mediática. Tras su muerte en 1955, su cerebro fue preservado y seccionado en cientos de bloques, algunos de los cuales se distribuyeron a distintos investigadores. Estos fragmentos han sido objeto de estudios anatómicos clásicos, donde se describieron peculiaridades en la corteza y diferencias en la proporción de células gliales. En teoría, las nuevas técnicas podrían obtener información molecular de esas secciones, pero existen serias limitaciones. El grado de degradación es extremo, el acceso a los bloques es limitado y el análisis estaría sujeto a fuertes restricciones éticas y legales.

Aun así, el verdadero valor de estas tecnologías no radica en casos excepcionales como Einstein, sino en el acceso a décadas de archivos clínicos. Gracias a ellas, ahora es posible estudiar cánceres raros con cohortes más amplias, correlacionar firmas moleculares con tratamientos administrados hace décadas o analizar cómo ha evolucionado el microambiente tumoral en pacientes a lo largo del tiempo. En enfermedades poco frecuentes, incluso unas cuantas muestras adicionales pueden marcar la diferencia entre obtener resultados concluyentes o no.

En conclusión, las técnicas de mapeo espacial del ARN están revolucionando la biomedicina. Han transformado muestras antes consideradas inservibles en fuentes valiosas de información genética, capaces de responder preguntas fundamentales sobre el cáncer y otras enfermedades. Si bien analizar el cerebro de Einstein sigue siendo, por ahora, un reto técnico y ético, la posibilidad de revivir la información molecular de archivos clínicos ya es una realidad que está cambiando la investigación biomédica.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Mirzazadeh et al. Spatially resolved transcriptomic profiling of degraded and challenging samples: RNA-Rescue Spatial Transcriptomics (RRST). Nature Communications, 2023.
  2. Zhao Y. et al. Stereo-seq V2: Spatial mapping of total RNA on FFPE. Cell, 2025.
  3. Vo T. et al. Assessing spatial sequencing and imaging approaches applied to FFPE tissues. PMC, 2025.
  4. Bai Z. et al. Patho-DBiT: spatial whole transcriptome in clinical FFPE tissues. Cell, 2024.
  5. Villacampa E. G. et al. Genome-wide spatial expression profiling in formalin-fixed paraffin-embedded tissue. PMC, 2021.

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