DESCIFRAN LA CAJA NEGRA DEL CÁNCER: IDENTIFICAN HUELLAS CELULARES QUE PODRÍAN GUÍAR TRATAMIENTOS PRECISOS

Por : Comunicacion Eventos

Uno de los mayores retos en oncología ha sido entender cuál es la célula originaria de un tumor, cómo se desarrolla y cómo evoluciona hasta convertirse en la enfermedad clínica que conocemos. Hasta hace poco, estos procesos estaban en gran medida “en la oscuridad”, lo que dificultaba determinar con precisión qué tratamientos serían más efectivos para cada paciente. Ahora, un nuevo estudio ha logrado avances significativos: científicos han encontrado formas de rastrear la historia evolutiva del cáncer usando marcas epigenéticas, lo que podría permitir elegir terapias más adecuadas y tiempos óptimos para intervenir.

Un artículo reciente publicado en Nature en 2025 describe el desarrollo de una metodología llamada EVOFLUx, que emplea variaciones naturales de metilación en el ADN para inferir la evolución de tumores a partir de una sola muestra de biopsia. Estas metilaciones, conocidas como fCpGs, funcionan como huellas epigenéticas que permanecen incluso mientras el cáncer progresa. Gracias a ellas, los investigadores pueden reconstruir cuándo comenzó el crecimiento del tumor, qué tan rápido se multiplicó y cómo surgieron distintas subpoblaciones dentro de él.

El estudio analizó cerca de 1,976 muestras de cánceres hematológicos, como leucemias y linfomas, obteniendo resultados alentadores. En casos de leucemia linfocítica crónica (CLL), por ejemplo, el método permitió predecir con años de anticipación cuándo podría ser necesario iniciar tratamiento, basándose en la velocidad de crecimiento del tumor. Además, los científicos descubrieron que algunos cánceres habían estado creciendo silenciosamente durante mucho tiempo antes de ser detectados, lo que abre la posibilidad de diagnósticos mucho más tempranos.

Este avance tiene implicaciones profundas para la medicina personalizada. En primer lugar, podría permitir diagnósticos más precisos y pronósticos más claros, ya que se podrá estimar con mayor exactitud el nivel de agresividad de la enfermedad. En segundo lugar, ayudará a seleccionar el mejor tratamiento en función de la evolución del tumor y no solo de su tipo o localización. En tercer lugar, permitirá decidir el momento adecuado para iniciar la terapia, evitando tanto tratamientos innecesarios como demoras peligrosas. Finalmente, abre la puerta a un monitoreo menos invasivo, pues en el futuro estas huellas epigenéticas podrían detectarse en análisis de sangre.

A pesar de estos logros, el hallazgo también enfrenta limitaciones. Por ahora, la metodología se ha probado principalmente en cánceres de la sangre, y no está confirmado que funcione igual de bien en tumores sólidos, como los de mama, pulmón o colon. Además, traducir estos resultados a pruebas clínicas rutinarias requerirá más estudios, validación en grandes grupos de pacientes y la aprobación de organismos regulatorios.

En conclusión, el desarrollo de EVOFLUx y el análisis de las huellas epigenéticas representan un gran paso hacia descifrar la “caja negra” del cáncer. Con esta nueva herramienta es posible conocer de qué célula provino el tumor, cuánto tiempo ha estado creciendo y cuál podría ser su comportamiento futuro. Aunque todavía hay camino por recorrer, los expertos coinciden en que este tipo de avances abre una nueva era en la lucha contra el cáncer, donde los tratamientos serán cada vez más personalizados y efectivos.


Fuentes:

  • Gabbutt, C., Duran-Ferrer, M., Müller, M., Heath, S., Raineri, E., Villamor, N. et al. “Fluctuating DNA methylation tracks cancer evolution at clinical scale”, Nature, 2025. nature.com
  • “Epigenetic clues from cancer’s past foretell its future”, Nature • News & Views, 2025. nature.com
  • Institute of Cancer Research & IDIBAPS / Hospital Clínic de Barcelona. icr.ac.uk

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