LOS MURCIÉLAGOS Y SUS GENES CONTRA EL CÁNCER: ¿UN FUTURO TERAPÉUTICO PARA HUMANOS?

Por : Comunicacion Eventos

Los murciélagos son criaturas fascinantes no solo por su capacidad de volar o su sistema de ecolocación, sino también por su sorprendente resistencia al cáncer. A diferencia de la mayoría de los mamíferos pequeños, viven muchos más años y presentan una incidencia muy baja de tumores. La ciencia ha comenzado a descifrar este misterio y todo apunta a un conjunto de adaptaciones genéticas únicas que podrían algún día beneficiar a los humanos.

Una de las claves está en un gen llamado ABCB1, que actúa como un transportador capaz de expulsar sustancias tóxicas antes de que dañen el ADN. Este mecanismo hace que las células de murciélago sean menos vulnerables a compuestos genotóxicos, incluidos algunos que en humanos pueden favorecer el desarrollo de cáncer.

Otra pieza importante del rompecabezas es la selección positiva que han experimentado varios genes relacionados con la reparación del ADN y la supresión tumoral, como PALB2, BIK y LATS2. Estos genes parecen haber evolucionado para reforzar los sistemas de reparación celular y prevenir la multiplicación descontrolada de células defectuosas.

Además, en algunas especies de murciélagos se ha observado una menor actividad de ciertos oncogenes genes que, cuando se activan demasiado, pueden promover el cáncer como HIF1A, COPS5 y RPS3. Reducir la expresión de estos genes en laboratorio disminuyó notablemente la proliferación celular, lo que confirma su papel en la resistencia tumoral.

El objetivo de los investigadores es comprender a fondo estos mecanismos para replicarlos en humanos. Esto podría hacerse mediante terapias génicas, edición genética o tratamientos que imiten el funcionamiento de estos genes protectores. La meta es desarrollar una nueva generación de terapias contra el cáncer que no solo ataquen los tumores, sino que también fortalezcan la capacidad natural del cuerpo para evitarlos.

Aunque el potencial es enorme, todavía estamos en las primeras fases. Los hallazgos actuales provienen de estudios comparativos de genomas y pruebas en células y modelos animales. Aún faltan años de investigación y ensayos clínicos antes de que este conocimiento pueda aplicarse de forma segura en personas.

En resumen, los murciélagos nos muestran que es posible vivir más tiempo y con menor riesgo de cáncer gracias a defensas genéticas muy afinadas. Si la ciencia logra trasladar estas ventajas al ser humano, podríamos estar frente a una revolución en la medicina oncológica.

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