EJERCICIO: LA MEDICINA NATURAL QUE REDUCE EL CÁNCER HASTA UN 30%.

Por : Comunicacion Eventos

El ejercicio físico no solo fortalece el cuerpo y mejora el estado de ánimo; también se ha consolidado como una herramienta poderosa en la prevención y tratamiento del cáncer. Recientes investigaciones han demostrado que la actividad física regular puede reducir hasta en un 30% el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer y, en algunos casos, superar la eficacia de tratamientos farmacológicos.

Prevención: Un Escudo Natural Contra el Cáncer

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha destacado que practicar al menos 30 minutos de ejercicio diario puede disminuir significativamente el riesgo de desarrollar cánceres como el de mama, colon, próstata, vejiga, endometrio, esófago y estómago. Además, se ha observado una reducción de casi el 20% en la mortalidad específica por cáncer en personas activas físicamente.

Un estudio de la Universidad de Tel Aviv reveló que el ejercicio aeróbico de alta intensidad puede reducir hasta en un 72% el riesgo de cáncer metastásico. Este efecto se atribuye al aumento del consumo de glucosa por los órganos internos durante el ejercicio, lo que limita la energía disponible para las células tumorales.

Tratamiento: Complemento Eficaz a la Terapia Oncológica

Más allá de la prevención, el ejercicio también ha mostrado beneficios en pacientes que ya han sido diagnosticados con cáncer. El ensayo clínico CHALLENGE, presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), siguió a 889 pacientes con cáncer de colon durante 17 años. Los resultados mostraron que aquellos que participaron en un programa estructurado de ejercicio físico tuvieron una supervivencia del 90%, en comparación con el 83% del grupo control. Además, el riesgo de muerte se redujo en un 37% en el grupo activo.

Estos hallazgos sugieren que el ejercicio puede ser tan efectivo como algunos tratamientos farmacológicos en la prevención de recaídas y la mejora de la supervivencia en pacientes con cáncer.

Conclusión: Incorporar el Ejercicio en la Lucha Contra el Cáncer

La evidencia científica respalda la inclusión del ejercicio físico como una estrategia clave en la prevención y tratamiento del cáncer. Además de sus beneficios físicos, el ejercicio mejora la calidad de vida, reduce los efectos secundarios de los tratamientos y fortalece el bienestar emocional de los pacientes.

Es fundamental que los profesionales de la salud promuevan la actividad física adaptada a las necesidades individuales de cada paciente, y que se integren programas de ejercicio en los protocolos de atención oncológica. Al hacerlo, se potencia una herramienta natural, accesible y efectiva en la lucha contra el cáncer.

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