
La dieta cetogénica, o «keto», ha ganado una inmensa popularidad en los últimos años. Con promesas de rápida pérdida de peso, mejorando en la salud mental y física, ha sido adoptada por celebridades, influencers, youtubers, atletas y personas comunes por igual. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre esta dieta? ¿Es realmente tan efectiva y segura como se promociona?
Para poder abordar este tema, primero debemos de conocer, ¿Qué es la Dieta Keto?
Se define como una dieta alta en grasas, moderada en proteínas y muy baja en carbohidratos. Su objetivo principal es inducir un estado metabólico llamado cetosis, en el cual el cuerpo, en lugar de usar glucosa como fuente principal de energía, oxida grasa y produce cetonas en el hígado para ser utilizadas como energía.
Uno de los grandes beneficios de realizar este tipo de dieta es que puede ser efectiva para la pérdida de peso a corto plazo. Al reducir significativamente la ingesta de carbohidratos, el cuerpo comienza a oxidar grasa para obtener energía, lo que puede resultar en una rápida reducción de peso (Paoli et al., 2013).
También ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que es beneficioso para personas con diabetes tipo 2 (consultar antes con un profesional de la salud).
Algunas investigaciones sugieren que la dieta keto puede tener efectos positivos en la salud mental, incluyendo mejoras en el enfoque y la claridad mental, así como una reducción en los síntomas de ciertos trastornos neurológicos como la epilepsia (Westman et al., 2007).
A pesar de los beneficios mencionados, la dieta keto también tiene sus críticas y posibles riesgos. Si bien la dieta keto puede ser efectiva para la pérdida de peso a corto plazo, algunos estudios indican que no es significativamente más efectiva que otras dietas a largo plazo. Un estudio de revisión de 13 ensayos clínicos no encontró diferencias significativas en la pérdida de peso después de un año entre la dieta keto y otras dietas bajas en carbohidratos.
La restricción de carbohidratos puede llevar a una ingesta insuficiente de fibra, vitaminas y minerales esenciales. Las personas que siguen la dieta keto deben asegurarse de obtener nutrientes adecuados, lo cual puede requerir una planificación cuidadosa y el uso de suplementos.
Este tipo de dieta se caracteriza por una alta ingesta de grasas, especialmente grasas saturadas, lo que puede ocasionar un aumento en los niveles de colesterol LDL («malo») de las personas, y esto a su vez podría incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, otros estudios sugieren que la dieta keto puede aumentar los niveles de colesterol HDL («bueno») y reducir los triglicéridos (Volek et al., 2004)..
La restricción de carbohidratos puede llevar a una ingesta insuficiente de fibra, vitaminas y minerales esenciales. Las personas que siguen la dieta keto deben asegurarse de obtener nutrientes adecuados, lo cual puede requerir una planificación cuidadosa y el uso de suplementos para complementar una adecuada nutrición.
Muchas personas experimentan efectos secundarios cuando comienzan la dieta keto, conocidos como «keto flu» (gripe keto). Estos pueden incluir dolores de cabeza, fatiga, mareos y náuseas mientras el cuerpo se adapta a la cetosis.
END. Efraín Cruz Meza
Coordinador de Nutrición
Deja una respuesta