Mtro. Enrique de Jesús Garduño Gómez
Responsable de Investigación

Al hablar de inteligencia artificial una de las ideas más recurrentes que todas las personas podrían formular redunda en la forma en que éstas podrían buscar obtener el dominio universal y la esclavización de la Humanidad: si bien el escenario planteado por diversas películas (Terminator, de James Cameron [1984] es la más recurrente) es fantasioso en demasía, la dependencia tecnológica que se presenta actualmente es innegable. Así pues, se usan ordenadores y sus derivados para hacer, entender la perfección de todo en el escenario de lo humano.
La llegada de la inteligencia artificial (Disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico; Real Academia Española, 2024) ha trastocado efectivamente la forma, el fondo y el resultado de las acciones humanas. Particularmente, su aplicación en el proceso de investigación ha generado un impacto que difícilmente los medios análogos podrían haber asegurado, y su presencia en el mundo contemporáneo tanto como su uso civil representan, en el presente, un reto complejo: ¿puede la IA hacer el trabajo de un hombre?
Enfóquese esto en el desarrollo de una tesis: resulta harto, atrayente el que las IA, en la forma de chatbot especializadas en redacción y diálogo, coadyuven a escribir ideas, a formular conceptos y (por qué no) hasta hacer investigaciones completas. Sin embargo, es importante hacer ver que estas aplicaciones tecnológicas representan también un riesgo: el del error, es por ello que ChatGPT (la IA más popular actualmente) tenga su propio descargo de responsabilidad al afirmar que puede cometer errores, invitando a su usuario a verificar la información fundamental.
A usted, investigador y tesista, la siguiente invitación: posiblemente siente la tentación de usar esta tecnología para escribir un proyecto del que posee conocimiento, pero no tiempo para hacerlo, o en otro escenario, del que no quiere escribir. ChatGPT podría resultar la alternativa para ello, pero lamento decepcionarlo: ello es un riesgo que no debe tomar. Lo que sí puede hacer es usar esa aplicación para contrastar conocimientos, para proponer preguntas y elaborar (incluso) estructuras de pensamiento. Así pues, el chatbot es una herramienta más a su disposición. Solo recuerde que la investigación depende íntegramente de usted.
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