¿Has escuchado de la disminución de la dopamina?

Es bastante conocido por todos: levantarse a duras penas, trabajar ocho horas como mínimo, echar un vistazo a las redes sociales, hacer comidas medianamente rápidas, ver de rápido alguna serie y volver a dormir para repetir todo esto. Lo que para la mayoría resulta una rutina más o menos tranquila, para algunos es frustrante.
Esta expresión de disminución o ayuno de la dopamina se utilizó por primera vez en 2016. Sin embargo, fue gracias a un profesor de Psicología de la Universidad de California (Estados Unidos) cuando realmente se popularizó.
«Tomar un descanso de los comportamientos que desencadenan grandes cantidades de liberación de dopamina (especialmente de manera repetida) permite que nuestro cerebro se recupere y se restablezca”. Cameron Sepah
O, dicho de otra forma, restringir el placer para aprender a apreciar las cosas básicas de la vida.
Sabemos que la dopamina es uno de los neurotransmisores más conocidos de nuestro sistema nervioso. Activa el placer y los circuitos de recompensa del cerebro, además de la sensación de calma y relajación, entre otros sofisticados procesos. Y también uno de los más importantes para regular nuestra conducta.
Y bueno a todo esto, ¿Cómo se llevaría a cabo?, pues de la mano de la terapia cognitiva conductual, la cual consiste en reducir conductas adictivas que ayudarán a conseguir una mayor concentración y desarrollar mayor felicidad.
“La terapia cognitivo-conductual fue el primer modelo que contó con los criterios más estrictos para avalar su eficacia y utilidad según la ciencia”.
Aaron Beck habla de cómo una reestructuración dirigida y acertada de nuestros esquemas cognitivos nos permite gozar de mejor salud mental y un mayor equilibrio emocional. Además, a través de este cambio en nuestros esquemas y en nuestros filtros mentales podemos obtener cualidades que necesitamos para avanzar y sobrevivir, superar nuestros problemas.
La TCC nos ayuda también a:
- Identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos o disfuncionales
- Exponer, de forma gradual, las situaciones o estímulos que generan malestar.
- Ayuda a que la persona tome conciencia de sus narrativas mentales y cómo estás afectan a su estado de ánimo y conducta.
De esta forma, las personas que realizan esta disminución de dopamina a través de la aplicación de la TCC, pasan jornadas evitando su segregación con el objetivo de reservarla para otros momentos. De tal modo que, cuando recuperan su rutina, disfrutan aún más de los mismos placeres.
En conclusión y desde el punto de vista científico, no hay forma de saber si realmente ocurre tal y como dicen. Además, niveles muy altos pueden provocar obsesiones, alucinaciones e ilusiones, así como pueden favorecer el desarrollo de patologías como la obesidad, la adicción y la esquizofrenia.
Mtra. María Iovanna Bravo Hernández
Coordinadora de Psicología
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