
México, hoy por hoy, no ocupa una posición relevante en el mundo con porcentajes de litio, pero no todo está mal, ya que existe una estimación de las reservas totales de litio en nuestro país, aún no se tiene claridad respecto a la ubicación de estas, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que contamos con 1.7 millones de toneladas de reservas, aunque las estimaciones de empresas con concesiones anuncian datos distintos y el Gobierno Federal no cuenta con un cálculo propio disponible al público.
Más, sin embargo, las nuevas investigaciones arrojan que Sonora tiene el yacimiento potencial más grande a nivel mundial -244 millones de toneladas de minerales, de los cuales se estima que entre 3.5 y 4.5 millones corresponden a carbonato del litio, de donde se extrae este elemento, está todavía por verse si se cumplen las estimaciones una vez que empiece a producir en 2023. Los otros proyectos con avances significativos se encuentran en Baja California, San Luis Potosí y Zacatecas.
El Estado mexicano históricamente ha sido un administrador ineficiente de recursos en el subsuelo. No hay mejor ejemplo de ello que Pemex y el uso que históricamente se le ha dado a la renta petrolera. Una de las áreas de mejora es él desarrolló de una regulación que permita la explotación de los minerales de forma sostenible, social y ambientalmente, que genere ingresos al Estado mexicano. Para ensombrecer aún más el panorama, la desaparición de la subsecretaría de Minería en 2020 a causa de los recortes presupuestales deja al Gobierno Federal en una posición mermada para operar por completo el sector.
¿Puede México competir con otros países productores de litio, como Argentina, Chile o Bolivia?
El país tiene ventaja competitiva sobre otras regiones gracias a su ubicación geográfica y el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). La renegociación de la relación comercial de América del Norte devino en una regla de origen automotriz más estricta, donde los vehículos eléctricos deben cumplir con el 75% de valor de contenido regional en las baterías. México tiene la oportunidad de ser proveedor de este mineral e inclusive de incrustarse en la cadena de valor con mayor valor agregado. Siempre y cuando, claro, se explote de manera eficiente. Para ello se requiere un ambiente propicio para la inversión pública y privada. Ese es el reto para el Estado mexicano, pero esto no equivale a un entorno de certidumbre jurídica, indispensable para tener mercados energéticos competitivos, el litio incluido.
Por: LINM. Pedro Javier Cruz Santos
A. Comunicación y eventos
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