
Hoy en día la Oratoria se ha convertido en una disciplina que permite mejorar el lenguaje verbal y no verbal en las personas, además de mejores habilidades comunicativas y lingüísticas; a continuación, les compartimos el discurso que permitió a nuestra alumna Andrea Vera Rosas, ser digna representante de la región de Tehuacán a nivel Estatal, con un tema que sin duda no podemos pasar por alto como sociedad.
LA NO VIOLENCIA HACIA LA MUJER
¡Basta ya de minutos de miedo, de humillación, de dolor, de silencio!
Tenemos derecho a que cada minuto sea de libertad, de felicidad, de amor y vida.
Buenos días, maestros, alumnos, autoridades y público en general que nos acompañan, mi nombre es Andrea Vera Rosas, soy alumna del cuarto semestre de bachillerato y vengo en representación de la Universidad del Valle de Puebla, plantel Tehuacán, ¡Hoy, soy una adolescente de 16 años alzando la voz!, porque las mujeres estamos pidiendo a gritos que se nos escuche, ¡Queremos sentirnos libres, no valientes!
A lo largo de la vida se ha tolerado y estimulado la violencia hacia la mujer, todas las mujeres vivimos en mayor o menor intensidad formas de violencia, la vivimos cuando no se reconoce ni valora nuestro trabajo, cuando nos hacen callar haciéndonos creer que nuestra opinión no importa, cuando nos pagan menos que a un hombre por cumplir las mismas funciones, cuando tenemos miedo de caminar solas, cuando nos matan.
La violencia hacia la mujer es un hecho frecuente en nuestra sociedad y esta se debe a la falta de información; el silencio, el miedo, la vergüenza y qué decir de la falta de leyes adecuadas para erradicarla.
Estimaciones mundiales publicadas por la OMS, indican que una de cada tres mujeres en el mundo, han sufrido violencia, estamos acostumbradas a oír que las mujeres debemos actuar y vestirnos de cierta manera para no provocar a los agresores.
Nicole, una niña de tan solo seis años, se encontraba jugando afuera de su casa, ubicada en Tizayuca, Hidalgo, era la tarde del 02 de marzo cuando un sujeto la privó de su libertad, la violó y posteriormente la asesinó, semanas más tarde el cuerpo de la menor fue hallado en una presa.
Pero entonces yo me pregunto qué acciones o que vestimenta portaba la pequeña Nicole para ser tratada y asesinada de esta brutal forma, ¿qué pasaría si algún integrante de su familia pasara por alguna situación así?, todas y cada una de las mujeres merecemos llegar sanas y salvas a nuestro hogar, ¿Dónde quedaron los valores?, ¿Dónde quedó la empatía?, ¿Dónde quedó esa seguridad que tanto nos prometieron nuestros gobernantes?, tras esas leyes que supuestamente hoy nos protegen, soy joven, tengo sueños y metas por cumplir, no quiero ser un archivo más, otra por la que marchen, sé que mi madre no pararía de buscarme, como aquella madre de nombre Marícela Escobedo, que buscó a su hija y asesino, día y noche y a cambio recibió del gobierno una vil burla y poco después la muerte, yo defino la violencia hacia la mujer, como un acto de cobardía, porque no te estás defendiendo de nadie, estás atacando a alguien por el simple hecho de ser mujer.
Antes se creía que no existía el maltrato hacia la mujer, debido a que estas prácticas de agresión se tomaban como normales, donde la mujer era el centro y causante de todos los problemas y por ende ella era la culpable de sus desgracias.
Esta situación la tenemos que erradicar desde la raíz, porque esta, nace desde casa, analicemos lo que le estamos enseñando a las niñas, no le enseñes a tu hija a ser sumisa y servirle al hombre, enséñale a cuidarse sola y luchar por sus sueños, escúchala y créele, garantízale un lugar seguro para hablar, habla sobre el consentimiento, la autonomía física y la rendición de cuentas a niños y niñas, ayuda a que tu hijo comprenda el concepto de respeto y que entienda que no es no, un hombre violento se forma desde casa, pero los hijos son el reflejo de los padres.
Mamá, papá, una cultura de violencia comienza desde ti, ¿Le vas a enseñar a tu hija a ser débil y sumisa o valiente y poderosa?, le vas a enseñar a tu hijo a ser un macho sin respeto o un hombre con el suficiente coeficiente para saber que una mujer no es de su propiedad y que los golpes son un acto de cobardía.
Y como alguna vez dijo María Félix, ¡Mujeres, protesten, quéjense, no se dejen, hagan de su vida lo que ustedes quieran y no lo que los hombres les permitan!
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