
La imagen es la percepción que tienen las personas acerca de un individuo, una institución o una situación; esta imagen suele permearse por diversos factores, tanto culturales como sociales y psicológicos, entre muchos otros, y su característica principal es que no es inmutable, sino que va cambiando constantemente, en especial cuando hablamos de personas, pero en el caso de instituciones también se dan cambios que no suelen ser tan lentos ni tan graduales como creeríamos en primera instancia.
¿Cómo se crea la imagen? En lo personal se origina a través de nuestros atributos físicos, obviamente, pero también hacia otros factores que son determinados por nuestra personalidad: estilo de ropa y accesorios, corte de cabello, forma de expresarse tanto verbal como no verbal, e inclusive nuestros gustos artísticos. Esa imagen va variando conforme crecemos, pues no es la misma imagen la que se proyecta en secundaria que cuando se accede al primer trabajo después de terminar la licenciatura. Cada vez nos vamos viendo más maduros, más completos y complejos.
En el caso del sector turístico, la imagen es fundamental por varias razones. En primera, al ser parte del sector terciario, es decir, el sector de servicios, nuestra imagen personal es parte de la imagen de la empresa en la cual laboramos, y es por eso que se nos exige siempre la mejor presentación desde el momento de ir a ofrecer nuestros servicios profesionales en ese tipo de empresas. El uso de uniformes y distintivos, si bien no es mandatario en todas las empresas turísticas, sí es bastante común, y comunica una imagen más profesional y selecta a quienes los portan.
Debemos recordar también que nuestra filosofía y ética personal y profesional, se debe de alinear con la de la empresa en la cual queremos trabajar, para que así ambas imágenes (la personal y la corporativa) se empaten y sumen valor recíprocamente, pues si la imagen profesional que nosotros proyectamos como capital humano no se empata con la imagen corporativa de la empresa, será notorio para los clientes y el público en general, y la disonancia cognitiva generada por ese tipo de situaciones no será benéfica para ninguna de las partes.
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