¿Hemos perdido el hábito de leer? Reconfiguraciones culturales y cognitivas de la lectura en la era digital

La tecnología ha cambiado profundamente nuestra manera de comunicarnos, informarnos y relacionarnos con el conocimiento. En medio de esta transformación surge una pregunta cada vez más frecuente: ¿hemos perdido el hábito de leer o simplemente estamos leyendo de una manera diferente?
La conectividad constante, las redes sociales, los dispositivos móviles y el acceso inmediato a grandes cantidades de información han modificado las prácticas tradicionales de lectura. Aunque existe la percepción de que las personas leen menos libros, diversos estudios sugieren que el fenómeno es más complejo.
Más que una desaparición de la lectura, estamos frente a una transformación de los hábitos lectores en la era digital.
¿Leemos menos o leemos de forma diferente?
Durante años, el hábito lector se ha medido principalmente a partir del número de libros impresos que una persona lee en determinado periodo.
Sin embargo, este indicador puede resultar insuficiente para comprender las prácticas actuales.
Herrera (2026) plantea que la lectura no necesariamente ha disminuido, sino que se ha fragmentado en micro sesiones de lectura, consultas rápidas y procesos de navegación digital.
Actualmente, una persona puede pasar gran parte del día leyendo:
- Noticias.
- Publicaciones en redes sociales.
- Mensajes.
- Artículos digitales.
- Correos electrónicos.
- Foros.
- Blogs.
- Documentos académicos.
- Contenido multimedia acompañado de texto.
En consecuencia, el acto de leer continúa presente, pero los formatos, tiempos y contextos han cambiado considerablemente.
De la lectura lineal a la lectura hipertextual
La lectura tradicional de un libro suele desarrollarse de manera lineal: el lector avanza progresivamente a través del contenido siguiendo una secuencia establecida.
En los entornos digitales, este proceso puede ser distinto.
En una página web, por ejemplo, encontramos enlaces, imágenes, videos, anuncios, ventanas emergentes y diferentes estímulos que compiten por nuestra atención.
Esto ha favorecido una forma de lectura más rápida y fragmentada, caracterizada por acciones como:
- Escanear encabezados.
- Buscar palabras clave.
- Saltar entre párrafos.
- Abrir múltiples enlaces.
- Consultar varias fuentes de manera simultánea.
Este modelo de navegación puede resultar útil para localizar información rápidamente, pero también plantea interrogantes sobre nuestra capacidad para mantener la concentración durante periodos prolongados.
¿Qué es la lectura profunda?
Uno de los principales conceptos dentro de este debate es la llamada lectura profunda.
La investigadora Maryanne Wolf (2018) señala que este tipo de lectura implica procesos cognitivos complejos que permiten al lector analizar, interpretar, establecer conexiones y reflexionar sobre un texto.
La lectura profunda puede contribuir al desarrollo de capacidades relacionadas con:
- Pensamiento crítico.
- Razonamiento analítico.
- Comprensión compleja.
- Empatía.
- Imaginación.
- Capacidad de reflexión.
A diferencia de la lectura rápida orientada a obtener información inmediata, la lectura profunda requiere tiempo, atención sostenida y disposición para interactuar activamente con las ideas de un texto.
Tecnología, atención y hábitos de lectura
Uno de los mayores desafíos de la lectura contemporánea se encuentra en la competencia constante por nuestra atención.
Las plataformas digitales están diseñadas para ofrecer contenidos nuevos de manera continua. Notificaciones, videos breves, mensajes y publicaciones generan múltiples estímulos durante el día.
Hungund (2025) plantea que esta sobreexposición a contenidos fragmentados puede competir con los recursos cognitivos necesarios para mantener la concentración en textos extensos o complejos.
Esto significa que el debate sobre los hábitos de lectura en la era digital no depende únicamente del soporte que utilizamos.
La cuestión no consiste solamente en decidir entre un libro impreso o una pantalla, sino también en analizar cómo procesamos la información que recibimos.
¿Las redes sociales están cambiando nuestra forma de leer?
Las redes sociales han contribuido a normalizar el consumo de contenidos breves y de rápida comprensión.
Titulares, publicaciones cortas, videos de pocos segundos y fragmentos de información forman parte de la experiencia cotidiana de millones de personas.
Este entorno puede favorecer habilidades como la búsqueda rápida de información y la identificación de contenidos relevantes.
Sin embargo, cuando esta dinámica se convierte en la principal forma de interacción con los textos, puede dificultar la transición hacia lecturas que requieren mayor concentración y tiempo.
Por ello, más que rechazar las plataformas digitales, uno de los retos actuales consiste en aprender a combinar diferentes formas de lectura según el objetivo que perseguimos.
El reto de la lectura en jóvenes
Los jóvenes se encuentran particularmente expuestos a esta transformación debido a que gran parte de sus actividades educativas, sociales y de entretenimiento ocurre dentro de entornos digitales.
Esto no significa necesariamente que hayan abandonado la lectura.
En muchos casos, leen constantemente, pero lo hacen mediante formatos diferentes a los tradicionalmente considerados como lectura.
El verdadero desafío educativo consiste en desarrollar capacidades que permitan pasar de una lectura rápida y funcional a una lectura reflexiva y crítica cuando el contexto lo requiera.
Lectura digital y pensamiento crítico
En un entorno caracterizado por la abundancia de información, leer ya no significa únicamente comprender palabras.
También implica aprender a:
- Evaluar la confiabilidad de una fuente.
- Contrastar información.
- Identificar argumentos.
- Reconocer sesgos.
- Diferenciar hechos de opiniones.
- Analizar contenidos antes de compartirlos.
Por esta razón, la alfabetización digital y la comprensión lectora están cada vez más relacionadas.
La capacidad de leer críticamente se convierte en una herramienta fundamental para desenvolverse en sociedades donde circulan enormes cantidades de información diariamente.
¿Cómo recuperar la lectura profunda?
El objetivo no necesariamente debe ser abandonar los dispositivos digitales para regresar exclusivamente al libro impreso.
Una alternativa consiste en generar espacios y hábitos que permitan recuperar momentos de concentración.
Algunas prácticas pueden ayudar:
- Reservar periodos específicos para leer sin interrupciones.
- Desactivar notificaciones durante la lectura.
- Alternar textos breves con obras más extensas.
- Leer contenidos académicos, literarios y de divulgación.
- Tomar notas mientras se lee.
- Reflexionar sobre las ideas principales del texto.
- Evitar cambiar constantemente entre aplicaciones.
Estas acciones pueden contribuir a fortalecer la capacidad de atención y comprensión independientemente de si el contenido se encuentra en papel o en una pantalla.
La lectura no desaparece, se transforma
Preguntarnos si hemos perdido el hábito de leer implica revisar primero qué entendemos actualmente por lectura.
Las nuevas generaciones continúan interactuando constantemente con textos, pero lo hacen dentro de un ecosistema informativo marcado por la velocidad, la fragmentación y la conectividad permanente.
El desafío consiste entonces en preservar aquellas capacidades asociadas con la lectura profunda, el análisis y el pensamiento crítico, al mismo tiempo que aprovechamos las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
Comprender que la lectura está evolucionando permite plantear nuevas estrategias educativas y culturales capaces de integrar la alfabetización digital con el desarrollo del pensamiento reflexivo.
En una época en la que tenemos acceso inmediato a cantidades prácticamente ilimitadas de información, quizá el verdadero reto ya no sea solamente leer más, sino aprender a leer mejor.
Referencias
Herrera, P. (2026). ¿Leemos menos o diferente? La transformación de los hábitos de lectura. UNAM Global Revista.
https://unamglobal.unam.mx/global_revista/habitos-de-lectura-era-digital/
Hungund, S. (2025). The Systematic Decline in Reading Habits: A Comprehensive Analysis of Empirical Evidence, Cognitiva Mechanisms, and Socioeconomic Implications Across Two Decades (2004-2024). Preprints.
https://doi.org/10.20944/preprints202512.0240.v1
Wolf, M. (2018). Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World. HarperCollins.
Por:
Enrique Moreno Ceballos
Coordinación de Editorial y Publicaciones