Dignidad humana, derecho utópico en los centros de reinserción social. | Blog UVP

Dignidad humana, derecho utópico en los centros de reinserción social.

Por : Comunicación y Eventos

AUTOR: LICENCIADO. FRANCISCO RESÉNDIZ FRAGOSO

VISITADOR ADJUNTO DE LA COMISIÓN ESTATAL

DE DERECHOS HUMANOS DE TLAXCALA/ COLABORACIÓN CAPITAL HUMANO UVP

 

Resumen:

La dignidad humana, es el derecho fundamental del que emanan todos los demás derechos, necesaria su preservación en las personas privadas de su libertad en un centro de reinserción social, para poder logra el objetivo de dichos centros, reinsertar a las personas a la sociedad sin ninguna limitante para su total reintegración.  

Dignidad humana, derecho utópico en los centros de reinserción social.

La Dignidad Humana, como derecho fundamental, del que emanan todos los demás derechos, no puede ser coartada o disminuida por ningún motivo, pues su inherencia al ser humano, no debe desapartarse aun cuando una persona se encuentre privada de su libertad, por lo contrario, en una situación de vulnerabilidad por las condiciones de internamiento, debe cobrar mayor relevancia y ser prioritaria su conservación.

De acuerdo al marco normativo constitucional federal, establece en su párrafo segundo del artículo 18, entre otras cosas, que el sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, siendo estos los medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir, situación que en la realidad de los centros de reinserción social no permea, pues los estigmas que persiguen a las personas que se encuentran privadas de su libertad, los ponen en una situación de desvalorización, siendo las autoridades penitenciarias a través de sus diversos actores, quienes han enfocado de mala manera sus obligaciones de proteger los derechos humanos de su comunidad, pasando por alto el hecho de ser individuos que cometieron alguna actividad ilícita, no los condena a perder su dignidad como personas.

La base de la dignidad humana de los internos, debe ser sólida, teniendo acceso digno a servicio de salud, de estancia, de alimentación, ayuda psicológica, y en un punto más alto, los centros de reinserción, deben cumplir con su principal objetivo, que no solo es tener a personas privadas de su libertad como medida punible por las conductas desplegadas que los condujeron hasta ese lugar, sino, lograr una verdadera reinserción a la sociedad, que los deje en una condición favorable para poder desempeñar cualquier actividad propia del ser humano al momento de obtener su libertad, pues a lo largo de los años esta función de los centros no se ha cumplido, pues debido a los tratos recibidos y a las limitaciones que están sujetas los reclusos, lo único que se logra al momento de reintegrarse a la sociedad, son individuos inconformes con un sistema que no se ha preocupado por su reinserción integral, que los ha regalado, que los ha marginado y que los denigrado por su simple condición.

La imperante necesidad, de tener un sistema penitenciario eficiente, que sirva esencialmente y cumpla con el propósito de su creación, no pasa únicamente por la propia autoridad penitenciaria, su precario funcionamiento obedece en un gran porcentaje, a la autoridad de la que dependen ( Poder Ejecutivo Estatal y Federal, según sea el caso), pues están sujetos a las partidas presupuestarias que se les asignen, pasan por alto las necesidades reales y urgentes de dichos centros, que implican tener instalaciones dignas, donde se les proporcione las internos un espacio decoroso para poder descansar, comer, leer, desarrollar alguna actividad física y lo mas importante, un debido acompañamiento en la superación personal que se ha visto afectada con el encierro que viven en su día a día.

La DIGNIDAD HUMANA, tan olvidada en los centros de reinserción social y tan necesaria su preservación, nos convierte en un país, que ha olvidado tener personas que una vez compurgada su pena, sean individuos capaces de devolver a la misma sociedad, lo que en el algún momento le quitó. 

 

 

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