Diana Lizeth Pérez Morales
El propósito de este texto es reflexionar sobre la manera en que escribimos, con el objetivo de mejorar, pues esto implica que siempre podremos comunicarnos de manera correcta, ya sea en las tareas, cartas o documentos importantes.
Una de las primeras cosas que se deben hacer es saber la definición de las palabras, para evitar usarlas de manera incorrecta, así como estar atentos de las connotaciones y conocer sus sinónimos, con el fin de evitar repetirlas en un mismo párrafo.
Es necesario detectar las incoherencias, que pueden ser de tres tipos: contradicción, incompatibilidad de predicados y falta de continuidad. Para evitarlos, debemos verificar que los enunciados no sean incompatibles, que haya una relación lógica en la estructura y no desviarse del tema con asuntos que carecen de importancia.
Además, es importante tener en cuenta que no es posible negar o afirmar hechos que están condicionados a futuras comprobaciones, así que también se deben cuidar las relaciones causa-efecto y verificar que sean reales antes de precipitarse.
Entre las recomendaciones gramaticales se encuentran: redactar mediante oraciones, utilizar punto o punto y coma para separarlas, así como privilegiar el orden sintáctico Sujeto + Verbo + Objeto Directo + Objeto Indirecto + Circunstanciales.
El estilo depende del escritor, sin embargo, es necesario evadir la repetición de una explicación una vez que ya se haya dado, aunque sea con otras palabras, ya que sería dar un rodeo innecesario.
Asimismo, se debe ser conciso, claro y original, sin abusar de adjetivos, siglas, abreviaturas y tecnicismos, los cuales deberán explicarse cuando no son comunes.
He de señalar que es importante tomar en cuenta la lógica, pues todo texto tiene un comienzo, un desarrollo y un final, cuyo objetivo es proporcionar una conclusión adecuada al tema expuesto.
Espero que con estos breves consejos puedas estructurar mejor tus textos, pero toma en cuenta que la práctica es lo que nos ayuda a darnos cuenta de nuestros errores y nos impulsa a mejorar.
Referencia:
Metz, M. L. (1990) Redacción y estilo: una guía para evitar los errores más frecuentes. (Segunda edición). México: Trillas.
Pinales Rodríguez, D. (1998) Comunicación oral y escrita. (Primera edición). México: Trillas.