Diana Lizeth Pérez Morales
Una de las principales tareas de las bibliotecas, sobre todo de las públicas y de las escolares, es promover la lectura entre sus usuarios de todas las edades, ya que esta actividad es de gran importancia en el aprendizaje, además de que también es divertida.
En primera instancia, el bibliotecario es el responsable de trazar un plan adecuado para promocionar los servicios de la biblioteca, entre los cuales se encuentra tener material y un lugar cómodo disponible para quienes ingresan a leer o facilitar el préstamo, a fin de que la lectura sea una constante en la vida de todos.
Sin embargo, hay obstáculos que se deben sortear, como el hecho de que mucha gente no suele tener el hábito de leer, así que los objetivos a superar son: que los lectores primerizos descubran libros de su agrado, que desarrollen el placer de leer y ayudarles a descubrir la diversidad de obras que existe.
Ante esta situación, es importante saber animar a las personas para que lean y elegir bien las herramientas a usar, ya que quienes no estén motivados por su propia cuenta, no harán caso de nuestros esfuerzos, además de que obligar a alguien a leer puede ocasionar una respuesta contraria que se busca.
Por ello, también se recomienda hacer uso de otros estímulos, como el teatro, la televisión, la música y el cine, debido a que el material generado a través de estos medios puede estar inspirado o relacionado con algún libro y de esta manera se puede atraer a alguien con la curiosidad.
Hay que destacar que la tarea del bibliotecario escolar necesita ser apoyada por los docentes, los padres y los mismos alumnos, quienes al acercarse con dudas o sugerencias pueden hacer que esta tarea sea más fácil.
Referencia:
Lage Fernández, J. J. (2010) Animar a leer desde la biblioteca.(cuarta edición). Madrid: Editorial CCS.